No, tu empresa no es Tesla, ni Google, ni Meta, ni ... No, la mía tampoco. Estas empresas y sus CEOs hacen grandes anuncios, marcan tendencias que muchas veces nos apresuramos a seguir, bien porque validan nuestras propias convicciones o simplemente porque si ellos lo hacen debe ser una buena idea, ¿verdad?

Olvidamos que estas empresas se mueven por dinámicas totalmente diferentes del resto de empresas tecnológicas típicas. Tienen un tamaño inmenso, recursos para aburrir, grandes departamentos de relaciones públicas y, no lo olvidemos, accionistas. Acciones que suben o bajan según las declaraciones de sus CEOs.

Nosotros somos conscientes de quiénes somos: una empresa en crecimiento de más de 100 personas en el momento de escribir estas líneas. Somos una empresa orientada a las personas, al talento y a su crecimiento. Implicados con nuestros clientes y con nuestro entorno. Y somos pequeños.

El tamaño importa en una empresa. Ahora podemos dedicar inversión a proyectos que haces unos años solamente soñábamos. Hemos podido invertir en que parte del tiempo de nuestra gente más senior se dedique a formar a la gente que se incorpora. Hemos podido dedicar meses a la formación de la gente recién llegada, de modo que cuando se incorpora a los equipos todo fluya.

Y seguimos teletrabajando, ya que el teletrabajo no solamente ha hecho que aumente nuestro rendimiento y eficiencia, sino que además nos permite una mejor conciliación laboral y familiar. Evita desplazamientos, permite a la gente personalizar su lugar de trabajo, comer en casa con la familia, organizar su vida.

Y no, no nos ahorramos en oficinas. Oficinas tenemos menos, pero el presupuesto se ha ido a fiestas y eventos. Es otra manera de invertir, creo que más del agrado de todo el mundo. Potenciamos el comercio local, desde luego.

Ser una empresa orientada a la gente significa tratarla como adulta. Somos gente adulta y responsables, conscientes de lo que se espera de nosotros, sin la necesidad de un ordeno y mando como herramienta de gestión. No, nada de horas extras sin pagar, nada de considerar a la gente como un recurso fungible.

Lo que les sirve a las grandes corporaciones no nos sirve a nosotros. No buscamos seguir lo que hacen los grandes, ya que sabemos que aunque acierten no tenemos el tamaño suficiente para poner en práctica algunas ideas y la verdad es que algunas tampoco nos interesan.

Y eso si aciertan. Los proyectos fallidos de las grandes corporaciones son un cementerio de elefantes. Proyectos e ideas con mucha publicidad que se quedan en nada, arrastrando también a la gente que apostó por ellos. De eso se habla poco.

Podemos tomar ejemplo de buenas ideas, pero siempre tenemos que adaptarlas al tamaño de nuestra empresa, a nuestra cultura y no hacer un dogma de fe de los anuncios que haga el CEO mediático de turno.

Tenemos espíritu crítico y no nos importa ser diferentes.