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Escribo este apunte a mediados del mes de septiembre, a los inicios del curso y lo que se prevé una segunda ola de la pandemia de covid-19. La nueva normalidad es adaptarse a la pandemia y a un entorno de incertidumbre y cambio constante.

Las dos primeras semanas de estado de alarma en apsl perdimos prácticamente el 80% del volumen de nuestro negocio, muy orientado al turismo. Como empresa habíamos empezado a diversificar en distintas ramas del sector: b2c, b2b, oferta complementaria, pero siempre dentro de la tecnología turística. El covid nos impacta en la línea de flotación y nos obliga a hacer un ERTE por motivos de fuerza mayor que afecta a gran parte de la plantilla. Nuestro compromiso de servicio con nuestros clientes, también afectados, hizo que optáramos por sobredimensionar la gente que necesitábamos en lugar de ir a la reducción máxima.

Como muchas empresas vivimos unos meses de locura, con cambios constantes de las leyes y sin saber muy bien qué hacer. Todavía hoy arrastramos algunas de las consecuencias, con leyes de covid-19 que impacta con legislación pre-covid en materia laboral (véase los contratos duales) y que no sabemos bien cómo gestionar y lo que ha supuesto de desgaste para todos la saturación del SEPE.

Lo que teníamos claro como equipo era que debíamos aprovechar el parón para reflexionar. Los años anteriores significaron mucho crecimiento, en proyectos y en equipo. Al igual que en el desarrollo de software se incurre en hipoteca tecnológica, las empresas también adolecen de este mal. Cuesta encontrar tiempo para centrarse y reinventarse cuando se está creciendo. El parón de Covid nos ha permitido este tiempo muerto y dedicar tiempo a repensarnos y a definir lo que queremos ser de mayores. Tenemos 11 años, que para una empresa tecnológica ya es un éxito, y queremos seguir muchos años más haciendo lo que nos gusta.

Unas pocas semanas antes del estado de alarma se había incorporado al equipo Marisa Huaynalaya, con la misión de ayudar mejorar nuestra visión estratégica, marketing y orientación a producto. El estado de alarma supuso parar todo y ponernos en modo supervivencia. Poco a poco volvemos a la senda que nos habíamos fijado al inicio de año. En 2019 fijamos un plan, queríamos mejorar nuestra presencia internacional y potenciar la labor de los equipos, darles más autonomía y las herramientas para poder conseguirlo con garantías. Esto implicaba incorporar también a la empresa nuevos perfiles, dedicados a dar soporte a los equipos. El estado de alarma nos paró en seco. Deshizo los equipos y los planes y nos puso en modo supervivencia.

Poco a poco nos hemos ido recuperando. Han llegado proyectos tanto del sector público como del privado que nos han permitido ir incorporando a la gente que teníamos en ERTE. Optamos por ir incorporando a los perfiles que demandaban los proyectos que teníamos que hacer, potenciando incorporar 4 personas al 75% en lugar de 3 al 100%. Nuestro objetivo inmediato era volver a una normalidad de los equipos, aunque no fuera emparejada a una normalidad en clientes y facturación. Finalmente a principios de septiembre y tras haber ganado un concurso público del Ajuntament de Barcelona recuperamos el total de nuestra plantilla.

Hemos aprovechado el tiempo para pensar en lo que queríamos ser y definir una estrategia para intentar conseguirlo. El entorno es cambiante, los planes están para poder rehacerlos las veces que haga falta, pero es importante tener una hoja de ruta.

Recuperar el equipo nos ha permitido volver a plantearnos la idea de equipos cada vez más autónomos y cómo darles el soporte que necesitan. Con esa idea incorporamos a Jesús Reyes, como Responsable de Operaciones. Jesús, con una amplia experiencia en la gestión de equipos y proyectos técnicos se incorpora a apsl con la idea de potenciar la autonomía de los equipos, hacerlos más eficientes y darles herramientas para que vayan evolucionando. Con el covid hemos pasado a ser una empresa 99% remota y esto implica nuevos retos. Tenemos que repensar todo nuestro proceso de onboarding, hacerlo remoto y hacer partícipes a los equipos de ese proceso.

A lo largo de los últimos años hemos creado un equipo de Data Science muy potente. Nunca nos hemos definido como una empresa de Big Data, ya que no le veíamos futuro. Big Data hoy es tener una tarjeta de crédito y una cuenta en un proveedor Cloud. Apostamos por el conocimiento, por el estudio del dato, por el modelado y la algoritmia, por saber qué estamos haciendo en lugar de probar y ver qué sale. Entender el dato en lugar de marearlo. Hemos creado un framework de desarrollo de bots conversacionales que nos permite adaptarnos a las necesidades de nuestros clientes, hemos potenciado el área de BI creando un modelo de implantación que permite pasar con garantías de cero a una gestión integral de la información de una empresa. Y seguimos investigando y colaborando con IFISC, que la ciencia pura y los objetivos de negocio no tienen por qué estar reñidos. Hemos apostado por la ciencia, por entender los datos que estamos manejando, por la excelencia en los algoritmos. Nuestro objetivo es seguir potenciando este equipo y lo hemos ampliado con la incorporación de Sergio Soto y Miguel Granica que se suman al equipo de data y estamos en proceso de productivización de los conocimientos adquiridos para acercarlos a nuestros clientes.

Hemos repensado la manera en la que desarrollamos software. A lo largo del tiempo hemos evolucionado también como empresa de desarrollo y ahora desarrollamos pensando en cloud first. Nuestras aplicaciones están para desplegarse en cloud y escalar. Esto significa que ahora las aplicaciones tienen más capas que antes y más capas implica más complejidad y mayor coste. Nuestro objetivo ahora es el de poder crear aplicaciones escalables, cloud first con un impacto en coste de desarrollo y tiempo similar a las tecnologías anteriores. Esto significa invertir en la creación de utilidades propias, en definición de procedimientos y automatismos que nos permitan adaptarnos mejor a las necesidades de las nuevas generaciones de aplicaciones. Suena a cuadratura del círculo, pero es más bien aplicar el principio de Pareto, eso sí, a partir de una inversión en I+D+i más que considerable.

En el área de sistemas hace tiempo que se apostó por el cloud. Fuimos de los primeros en adoptar Docker como tecnología de despliegue de aplicaciones, hemos trabajado desde los inicios con Kubernetes, con ECS de Amazon AWS y nos hemos convertido en uno de los partners de referencia de Amazon en Baleares. Nuestro objetivo es ir un paso más allá, gestionando también las operaciones en cloud, la monitorización y los consumos, de un modo que nos permita gestionar las plataformas tal como a nosotros nos gusta: monitorizando tanto las instancias como la propia aplicación, con alarmas controladas, con SLA y SLOs. Infraestructura como código, integración y despliegue continuo, monitorización, dockerización… son conceptos habituales en nuestro día a día pero queremos ir un poco más allá, creando herramientas propias que nos ayuden a gestionar la complejidad, proyectos transversales que incluyen tanto a los departamentos de desarrollo como al departamento de ciencia de datos.

Queremos aprovechar el potencial de la tecnología turística para, adaptándola, trabajar también para otros sectores. El turismo es una palanca de cambio tecnológico de la que mucha gente no es consciente. En apsl seguimos apostando por el turismo, pero el covid nos ha servido para darnos cuenta de que con el mismo conocimiento podemos dar servicio a muchos más sectores. El potencial del sector tecnológico de Mallorca es inmenso y se lo tenemos que agradecer a la industria turística. Del mismo modo, al trabajar también para otros sectores creemos que nos dará esta polinización cruzada, necesaria para traer nuevas ideas y nuevas metas. Un efecto Medici impulsado por las circunstancias, pero efecto y transformación al fin y al cabo.

Hemos reflexionado sobre la conveniencia de establecer relaciones de colaboración con otras empresas para poder optar a proyectos más grandes. Empresas y colaboradores que nos complementen para poder cubrir más necesidades de nuestros clientes. Hemos dado los primeros pasos, pero es una labor compleja en tejido tecnológico empresarial muy acostumbrado al cliente cautivo y a un “yo también lo hago”. Nosotros apostamos por la transparencia, por las tecnologías abiertas, por la especialización y por la colaboración con el cliente. Hacemos nuestro el manifiesto ágil y queremos ver cómo poderlo llevar a cabo cuando hay más empresas implicadas. Lo hemos hecho con empresas de la península con muy buenos resultados, pero como dice la frase, nadie es profeta en su tierra.

No olvidamos que somos una empresa mediana, 63 personas y en España eso significa problemas. Según el Directorio Central de Empresas (DIRCE), a 1 de enero del año 2019, hay en España 3.363.197 empresas, de las cuales 3.358.603 (99,9%) son pyme (entre 0 y 249 asalariados). El 0.6% de las empresas se consideran medianas empresas entre 50 y 249 asalariados. No es casualidad. Ser una mediana empresa en España es muy duro y se ha visto en el Covid. Pasar de 49 a 50 personas significa entrar en un mar de regulaciones, tener que aumentar personal administrativo, rellenar cientos de estadísticas (al menos a nosotros nos tocan todas), el quedar fuera de concursos y subvenciones orientadas a Pymes. Los costes se multiplican, las “ventajas” desaparecen. Nuestra economía parece estar orientada a que haya solamente pequeñas y grandes empresas. En el covid nos hemos planteado también qué hacer con esto. Somos mediana empresa y estamos motivados, llegaremos hasta donde podamos o nos dejen.

No sabemos qué nos depara el futuro, hemos sobrevivido a la primera oleada y ahora estamos esperando el impacto de la segunda, que tiene visos de ser tanto sanitario como social y económico. Intentaremos sortear lo que nos depara el futuro siendo fieles a nuestros valores y a nuestra manera de entender la tecnología, la empresa y la relación con nuestros clientes y colaboradores.

Esperamos poder irlo contando. ¡Cuidaos mucho!